Jamás anunciará el criado a una segunda visita que ya haya otra, ni preguntará a la señora si quiere recibirla, limitándose a hacer lo que hizo con la primera.

Etiqueta de las visitas

El caballero que ha de aguardar en la sala, tendrá el sombrero en la mano hasta que haya saludado a la señora, después de lo cual, si esta se lo ruega, lo colocará sobre una silla. Al salir no se cubrirá antes de llegar al recibimiento.

Sin embargo, hoy se admite que se deje el sombrero en el recibimiento o antesala.

Dejan siempre el sombrero en el recibimiento los individuos de la familia, las personas muy íntimas y las invitadas a reuniones familiares, tes, almuerzos, comidas, etc.

Las señoras dejarán en el recibimiento los abrigos y paraguas o sombrillas, así como los caballeros el gabán o paraguas.

Al entrar se hará un saludo general, debiendo dirigirse luego a la señora de la casa, para saludarla en particular, dándole la mano solo a ella si la ofrece.

Hay que sentarse sin aguardar otra indicación en cuanto lo haga la señora, y si esta brinda con un asiento a su lado es preciso aceptarlo.

Si entra en el salón una señora, los caballeros se levantan y las señoras saludan inclinando la cabeza; pero entrando una señora de la casa, se levantan todos.

Cuando varios visitantes se encuentran en la puerta del salón, han de pasar sin cumplido, según su posición social; las señoras de más edad van delante, luego las viudas y casadas, después las más jóvenes, saliendo los últimos los caballeros.