No se mirarán con curiosidad los objetos de arte y los muebles del salón, ni los dueños de la casa llamarán la atención sobre ellos.

Las visitas de cumplido son cortas, de quince minutos próximamente. Si durante la visita la señora recibiera una carta, pliego, etc., hay que suplicarla que lo lea; si no accede, será conveniente anticipar la despedida sin dar a entender el motivo. No obstante, siempre que la señora inste para que la visita continúe algo más, es preciso acceder aunque se tenga prisa.

Si dos personas en visita, señoras o caballeros, sostienen una ligera conversación, no por esto se darán la mano al despedirse si no se conocían, a no ser que durante aquella hubiese mediado la presentación. De no mediar bastará un saludo al despedirse. En el caso de presentación formal, cosa muy rara en visitas, también bastará una inclinación de cabeza al marcharse, a no ser que las relaciones hubieran progresado tan rápidamente gracias a la conversación o por conocerse de nombre antes que personalmente, pues entonces se tratarán al despedirse como si mediara alguna intimidad.

Cuando una visita se despide, las señoras no se levantan. Si solo hubiere un caballero, abrirá la puerta a la señora que salga; pero no la acompañará sino a ruego de la dueña de la casa. La visita le dará las gracias con una inclinación de cabeza, mas sin darle la mano.

Conviene esperar que se devuelva la visita antes de presentarse otra vez en la misma casa.

Un convite a una comida o baile equivale a una visita.

Etiqueta de la señora visitada

Una señora procura disponer sus ocupaciones de suerte que le permitan estar con las visitas durante las horas de recibo.

Cuando le anuncien una visita, si esta es señora, se levantará para ir a su encuentro y le dará la mano.

Después del saludo se sentará en seguida, y el visitante tomará también asiento junto a ella, si es posible, sin aguardar a que se lo rueguen.