La señora que tenga en su casa a una amiga forastera pondrá a su disposición, a ser posible, un gabinete donde pueda recibir sus visitas.

Si esto no fuere dable, cuidará de no hacerse visible durante el tiempo en que su amiga espere visitas que no sean relaciones comunes.

Si por casualidad estuviere con su amiga al anunciarse una visita desconocida de la señora de la casa, aquella deberá hacer la presentación, y la señora se retirará al poco rato con alguna excusa plausible, no volviendo hasta después de la salida de la visita. No obstante, deberá quedarse si se lo rogase su amiga, o si, siendo esta una joven soltera, recibiere visita de un caballero, en cuyo caso aquella ha de hacer las veces de madre.

Dado que la señora de la casa deseara entrar en relaciones con alguna de las visitas particulares que espera la amiga hospedada, esta preguntará a la visitante si tiene gusto en ser presentada a aquella, y tocará la campanilla en caso de contestación afirmativa, para noticiarle, por conducto del criado, la presencia de la visita, debiendo acudir la señora en el acto para que se verifique la presentación.


Tarjetas


V