Viviendo el hombre en sociedad, procura cumplir los deberes que esta le impone con la menor molestia posible; y como todos están sujetos a las mismas reglas y sienten igual deseo, de aquí las fórmulas convencionales que suplen ciertas obligaciones de sociedad.—Entre ellas la principal es la tarjeta, que suple las visitas, equivaliendo en determinados casos a estas con todas sus ventajas y sin ninguno de sus inconvenientes.
Desde la segunda mitad del siglo pasado se han generalizado tanto, que bien merecen capítulo aparte y que se fijen las reglas que la costumbre ha ido estableciendo. Respecto a tamaño, el capricho de la moda impera, pero a pesar de ella, hay algo que permanece fijo, y en ese algo nos fundamos para marcar las dimensiones que deben tener, lo cual no quiere decir que quien siga la moda caiga en ridículo.—La costumbre de doblar las tarjetas no es fija, pues mientras unos la doblan por el medio, otros doblan un ángulo o dos, si hay en la familia varias personas con quien deseen cumplir. Lo último da a las tarjetas feo aspecto, y por esto en buena sociedad se va aclimatando la primera manera de doblarlas. El tarjeteo puede degenerar en abuso, teniendo ya este carácter el del primer día del año; pero aunque así sea, fuera falta de atención no corresponder con tarjeta a las personas que envían la suya, pues el querer introducir innovaciones podría tomarse por descortesía.
Su importancia
La costumbre de dejar tarjetas es muy importante, pues constituye una de las bases de las relaciones sociales.
Horas de etiqueta para entregarlas
Las horas de etiqueta para entregarlas son de cuatro a siete de la tarde.
Su forma
Las tarjetas de señora deben estar impresas en tipo pequeño y claro, sin caracteres antiguos ni adornos de ningún género. La cartulina ha de ser delgada y sin barniz; su tamaño de nueve centímetros por seis. En el centro estará el nombre de la señora, y en el ángulo derecho el día de recibo, si lo tiene señalado.
En los círculos más distinguidos se considera anticuada la costumbre de usar los matrimonios tarjetas con los dos nombres juntos.
La etiqueta no permite a las señoritas tener tarjetas propias: sus nombres van manuscritos debajo del de su madre en las tarjetas de esta.