A una persona respetable por su edad o posición social, se le puede mandar carta con las iniciales y armas, pero no con alegorías y divisas.

Las cartas comerciales son las únicas que llevan margen.

No se cierra una carta al entregarla a un portador que no pueda considerarse como dependiente.

B. L. M.

Los B. L. M. se redactan poniendo primero el cargo que se ejerce y después de la fórmula B. L. M. el de la persona a quien se dirige. Sigue la exposición sencilla y clara del objeto, y al terminar y al reiterar el respeto y consideración, se escribe el nombre y apellidos de la persona a quien se dirige y de aquella que lo envía.

Se usan otros B. L. M. en forma de esquela, en los cuales se suprime la fórmula de los cargos y solo se consigna el nombre y apellidos, antes del B. L. M. se escribe el de la persona que lo envía, y después el de la que lo recibe. Hoy están muy en uso y tienen la ventaja de reemplazar las cartas, abreviando y suprimiendo todas las fórmulas de ellas. Los B. L. M. no se firman.

También se usa la fórmula E. L. M. (estrecha la mano).

Memorándums

Los memorándums también se emplean, pero siendo su origen puramente mercantil, no pueden reemplazar al B. L. M. en la buena sociedad.