No está bien que uno baraje cuando ya otro barajó, ni que un caballero discuta con una señora sobre las reglas del juego; que se aplace más de veinticuatro horas el pago de lo que se perdió, ni que un jugador oculte sus naipes a las miradas de los curiosos; los cuales a su vez, aunque interesen en el juego, no deben dar consejos al jugador que no los pida, ni menos pronunciar palabras, hacer signos ni otras demostraciones que, aun sin mala intención, pueden decidir del resultado del juego, dar lugar a que se tuerza su curso, o pie a cuestiones desagradables en una distracción que debe ser solamente de agradable solaz.

El que gana está obligado a conceder desquite a quien lo desee; por cuya razón nadie debe retirarse después de una ganancia sin indemnizar debidamente.

La moda inventa constantemente nuevos juegos de sociedad, y como cada juego tiene sus reglas, es necesario que antes de establecerlos en una reunión se anuncien y fijen dichas reglas para evitar las interpretaciones y discusiones.


Comedias de sociedad


La señora de la casa

L