Natural era, pues, que las personas amantes de la paz demostrasen su disgusto por la antipatriótica conducta del Gen. Díaz, derrotándolo en los comicios para las elecciones presidenciales, en 1872.

Pero así como un leopardo no puede cambiar las manchas de su piel, Porfirio Díaz, á pesar de lo que dicen sus numerosos aduladores y sus falsos admiradores, es hoy el mismo traidor á la patria que hemos visto en los nueve años de casi no interrumpidas rebeliones y sediciones.

Siempre lo vemos aparecer como perjuro contra la Constitución, contra la República, las Leyes de Reforma y la No-reelección. Ha roto con los dogmas de su partido, con todos los principios liberales que profesó en otro tiempo, con todas las aspiraciones de su patria.

Aspiraba á ser un Washington, y ha degenerado en un Sylla hispano-americano; quiso establecer un paternalismo liberal, y logró tan sólo crear un rastrero “Diazpotismo”; ambicionó ser émulo de Napoleón I, y siguió los pasos de César Borgia; esperó gobernar, y sólo ha aterrorizado; llegó á imaginarse que podía engañar á la historia, y sólo se ha chasqueado á sí mismo.

En sus conversaciones privadas con amigos y extraños, procura convencerse á sí mismo y á los demás de que su propósito constante ha sido el de la honradez y el propio sacrificio, pero que las circunstancias lo han forzado á seguir por otra senda.

Hace un año, en una audiencia que concedió á E. T. Simondetti, presidente de el “El Diario”, le dijo:

“En 1879, cuando declaré que me oponía á la reelección para la presidencia fuí sincero; pero después mis amigos me rogaron que permaneciese en el poder para bien de la nación”.

De lo expuesto se infiere lógicamente que ahora no es sincero, pues los mismos amigos le siguen rogando, en cada nueva farsa electoral, que continúe en el poder para bien de la nación.

En las primeras líneas del plan de la Noria (1871) que fué la proclama contra el gobierno de Juárez, encuentro lo siguiente:

Al Pueblo Mexicano.

“La reelección indefinida, forzosa, y violenta del Ejecutivo Federal, ha puesto en peligro las instituciones nacionales.”