Por más que han hecho Porfirio Díaz y su camarilla, así como los gobernadores de los Estados, para matar la prensa independiente, ésta surge tan irrepresible é incorregible como de costumbre. Han apaleado, sometido á puntapiés, desterrado y asesinado á cientos de periodistas, los mártires de una causa desesperada, y, sin embargo, no logran exterminar la tribu, para desesperación del gobierno.

Antes de cada farsa de reelección, lo que antes acontecía cada cuatro años, y ahora cada seis, á guisa de maniobras militares, se hace una expedición general en el país con el objeto de capturar, aprehender y destruir todos los periódicos independientes, como lo hace la policía de New York con los rateros que se encuentran en la ciudad, la víspera de los días de fiesta. Sólo que en México las cosas se hacen á la viceversa.

En 1902, con el objeto de matar toda oposición á las elecciones próximas, fueron perseguidos ó sometidos á juicio por asuntos triviales, los siguientes periódicos:

Esta es sólo una parte de la lista negra de la morgue periodística. Con este período coincide la persecución á los clubs liberales, los que en dicho año fueron suprimidos por el general Bernardo Reyes, Ministro de la Guerra, por orden de Porfirio Díaz.

El 24 de Enero de ese año el Diputado Heriberto Barrón,—quien por lo que toca á la raza es una mezcla de indio y de negro, y, por lo que respecta á la política, es una mezcla de esbirro y de descamisado; Scarpia que se disfraza de Marat, según la conveniencia del momento, y brazo derecho de Bernardo Reyes;—Heriberto Barrón, repito, hacía un viaje hacia el norte del país; dejó en San Luis Potosí al General Reyes, y acompañado con algunos soldados disfrazados de campesinos, se metió en el club “Ponciano Arriaga”, club político, y promovió un escándalo con el objeto de que los directores de dicho club fuesen aprehendidos y mandados á la cárcel. Dicho club estaba reconocido por todos los demás clubs liberales (existían en todas las ciudades principales del país y aun en la ciudad de México) como cabeza y centro de la confederación de todos los liberales. De esta manera mató Porfirio Díaz la organización liberal en su propia cuna, en la fuente de su poder. ¡¡¡Este es el modo que tiene el viejo hipócrita de preparar una elección general y unánime por la voluntad del pueblo!!!

Napoleón Bonaparte, que era un genio, declaró en cierta ocasión que si dejaba en libertad á la prensa de Francia, su poder no duraría tres semanas. Porfirio Díaz, que no es un genio, á no ser para la chicana y la inquisición, no duraría más de tres días si dejase en libertad á la prensa mexicana.

Bolivia es el ideal para Porfirio Díaz, sobre este punto. En esa república publicó el General Arce un decreto, en “El Diario Oficial”, declarando que: “La prensa está en libertad de escribir sobre todo, menos sobre asuntos religiosos y del gobierno.”

El ensueño de Porfirio Díaz sería una prensa sin comentarios, sin más que noticias de todas partes del mundo y lo que el gobierno permitiese bondadosamente que se publicase, con el aditamento de himnos y de hosannas en loor suyo.