Muchísimo, papá.
Antonio
¡No te lo decía yo!...
Leonor
Se ha quedado entusiasmada.
Antonio
¿Ves?... ¿Y cómo, cómo le está al niño?
Leonor
¡Ah, eso no lo sé, porque el niño estaba todavía en la cama, y me dijo que cuando se levantase se lo probaría! Y como me pagó en seguida, ¿sabes?... Y yo estaba tan impaciente por traerte estas cositas, pues me fui a comprarlas. Y lo demás del dinero aquí lo tengo, que me he hecho un nudo en el pañuelo para que no se me perdiese. Verás: un real los churros, treinta de pitillos y la caja de cerillas... y aquí lo demás, cinco pesetas ochenta y cinco céntimos... Cuenta si quieres...
Antonio