Desde que perdiste el destino en aquella maldita agencia de negocios, todo se nos volvió al revés.

Antonio

¡Ah! Pero no te apures, hija; todavía me queda un recurso, ¡uno!, y a él hay que recurrir.

Leonor

¿Qué recurso, papá?

Antonio

¿Te acuerdas, hija, que hace ocho días traía yo todas las noches cinco pesetas a casa y tú te extrañabas?...

Leonor

Sí, ¿y de qué eran?

Antonio