Num.
(Desesperado, deprimido, con cara de fatiga y medio llorando.) ¡Ay, que no... ay, que no puedo más, señor Córcoles!... Yo me marcho, yo huyo, yo me suicido. Todo menos otro Fox trot.
Marc.
(Conteniéndole.) Pero espera, hombre, por Dios, ten calma.
Num.
No, no puedo. ¡Otro Guan step y fallezco! Esta broma está tomando para mí proporciones trágicas, espeluznantes, aterradoras... Yo me voy, me voy... ¡Déjeme usted!...
Marc.
¡Pero, por Dios, Galán, no seas loco! Ten calma...
Num.
No, no puedo más, don Marcelino; porque, aparte del terror que me inspira don Gonzalo... es que Florita... ¡Florita me inspira mucho más terror todavía!... (Se vuelve aterrado.) ¿Viene?