Num.
Lo que sintió Eloísa por Abelardo fué casi una antipatía personal comparado con la pasión que he encendido en el alma volcánica de esta señorita... y la llamo señorita por no agraviar a ninguna especie zoológica. Figúrese usted que me obliga a estar a su lado para hablarme de amor, durante ¡nueve horas diarias!
Marc.
¡¡Nueve!!
Num.
¡Y cuando me voy me escribe!
Marc.
¡Atiza!
Num.
Mientras estoy en la oficina me escribe... Me voy a comer y me escribe... Me meto en el baño...