Marc.

¡Y cómo estarás de pastel!

Num.

Que paso por una pastelería y me vuelvo de espaldas. No le digo a usted más. ¡Con lo goloso que yo era!

Marc.

¡Qué horror!

Num.

Bueno, pues mientras me acaba el pictórico, me ha pedido el retrato fotográfico, ha mandado sacar ocho ampliaciones y dice que me tiene en el gabinete y en el comedor y en los pasillos... ¡y que me tiene hasta en la cabecera de la cama!... ¡Y yo no paso de aquí, don Marcelino, no paso de aquí!

Marc.

¡Pobre Galán!... pero claro, lo que sucede es lógico. Una mujer que ya había perdido sus ilusiones ve renacer de pronto...