Num.
Y los mato, no lo dude usted, los mato como no busquen a este conflicto en que me han metido una solución rápida, inmediata. ¡Es necesario, es urgentísimo!
Marc.
Descuida, que creo lo mismo, y en ese sentido voy a hablarle a Tito Guiloya.
Num.
¡Sí, porque yo no espero más que esta noche para tomar una resolución heróica!
Marc.
Aguárdame aquí. Voy a hablarles seriamente. No tardo.
Num.
Oiga usted, don Marcelino; si Florita le pregunta a usted que dónde estoy, dígale que me he subido a la azotea, hágame el favor. Siquiera que tarde en encontrarme, porque me andará buscando, de seguro.