Num.
¡Yo vago también; pero más vago que tú, me había sentado un instante a delectarme en la contemplación de la noche serena y estrellada!...
Flora
¡Oh, Nume!... Pues yo te buscaba.
Num.
Pues si yo sé que me buscas, te juro que corro, que corro a tu encuentro.
Flora
Y dime, Nume, ¿qué hacías en este paradisiaco rincón?
Num.
Rememorarte. (Con más elegancia, ni d’Anunzzio.)