Flora

¡Ah, Nume mío, gracias, gracias! Ah, no puedes suponerte cuánto me alegro encontrarte en este lugar recóndito.

Num.

Bueno, pero, sin embarco, yo creo que debíamos irnos, porque si alguien nos sorprendiera arrinconados y extáticos, podía macular tu reputación incólume y eso molestaríame.

Flora

¿Y qué importa, Nume?... ¡La felicidad es un pájaro azul que se posa en un minuto de nuestra vida y después levanta el vuelo y Dios sabe en qué otro minuto se volverá a posar!

Num.

Sí, pero figúrate que ahora viene el pájaro y se posa, pero luego pasa uno y nos lo espanta y encima lo divulga, y ¿qué pasa? Pues que te pesa. Hay que estar en todo. (Intenta irse.)

Flora

(Deteniéndole.) Nume, no seas tímido. La dicha es efímera. Siéntate, Nume.