ESCENA VI
DICHOS y DON GONZALO, por la izquierda
Gonz.
(Los saca cogidos cariñosamente, a ella de una mano y a él de una oreja. Ella baja la cabeza risueña y ruborosa ocultando la cara tras el abanico; él aterrado, aunque tratando inútilmente de sonreír.) ¡Venid, venid acá, picarillos irreflexivos, imprudentes!...
Flora
¡Ay, por Dios, Gonzalo!... ¡Cogiónos!
Gonz.
¡Aquí, en un rincón, y los dos solitos!...
Num.
Don Gonzalo, por Dios, yo neguéme, pero ella insistióme y complacíla, ¿qué iba a hacer?