Num.

¡Hombre, don Gonzalo, yo sentiría que por mí!...

Gonz.

¡Ah, pero no me importa!... Ámela usted con este acendrado amor con que yo la amo, y si la veo dichosa me resignaré contento a la triste soledad en que voy a quedarme...

Num.

Don Gonzalo, por Dios; si le va a usted a servir esto de un disgusto tan grande... yo estoy dispuesto incluso a renunciar a...

Flora

¡Pero calla, por Dios!... ¿qué estás diciendo?... Si son tonterías de éste... Chocheces. ¡Egoísmos de viejo!...

Gonz.

Sí, sí... egoísmos. Pero, por Dios, riquita, no te enfades. Y ¡ea!... Perdonad a un hermano impertinente esta pequeña molestia... Y venga usted acá, querido Galán, venga usted acá... ¡Oh, amigo mío, ha elegido usted tarde, pero ha elegido usted bien!