Gonz.

No me diga usted más. (A Flora.) ¿Y tú?

Flora

Mucho, mucho, mucho. No hay paleta por muy paleta que sea que tenga colores suficientes para pintar mi felicidad.

Gonz.

¡Oh, qué feliz, qué venturoso me haceis!... ¡Ah, querido Galán, ya lo ve usted... en ese corazoncito ya no vivo yo solo! (Con pena.)

Flora

¡Por Dios, Gonzalo!

Gonz.

Sí. ¡Otro cariñito ha penetrado en él arteramente y apenas queda ya sitio para el pobre hermano!...