Num.

Don Gonzalo, yo le juro...

Gonz.

Ahora, que yo confío, amigo Galán, en su caballerosidad, y espero que este tesoro encomendado a su hidalguía...

Num.

¡Por Dios!, ¿quiere usted enmudecer?... ¡Ni aunque nos sorprendiese usted en el Trópico!

Gonz.

Ya lo sé, ya lo sé... Y vaya, pase esto como una ligereza de chiquillos, y ahora que estamos los tres juntitos, venid acá, parejita feliz. Venid y decidme... ¿Sois muy dichosos, muy dichosos?... La verdad...

Num.

Hombre, don Gonzalo... yo...