Flora
(Tratando de desasirse.) ¡Ay, no!, por Dios, Picavea, suélteme usted; suélteme usted, por compasión, que no me pertenezco.
Pic.
¿Y qué me importa?
Flora
Suélteme usted, por Dios... Repare usted que aún no estoy casada.
Pic.
Sí, es verdad. No sé lo que hago. Usted perdone.
Flora
(¡Pobrecillo!) (Alto.) ¡Pero oiga usted, Picavea, por Dios!... ¿Usted por qué ha de amarme?... No tiene usted motivos...