Num.

(Recobrándose súbitamente.) No. Nada, nada... ya se me pasa; no es nada. El sombrero, el bastón... Esto se me pasa a mí corriendo... vamos, a escape, quiero decir... El sombrero, el bastón.

Gonz.

De ninguna manera. Usted no sale de esta casa. Va usted a tomar un poco de éter. A mi cuarto, a mi cuarto. Y por Dios, señores... Confío en su discreción. Ni una palabra de todo esto... Silencio, silencio... (Don Gonzalo y Florita se llevan a Galán por la izquierda.)

Marc.

(A los guasones que quedan aterrados.) ¡Picavea ha subido al cielo!

(Telón.)

FIN DEL ACTO SEGUNDO