ACTO TERCERO


Cuarto gimnasio en casa de don Gonzalo. Puertas practicables en primer término izquierda y segundo derecha. Un balcón grande al foro. Por la escena aparatos de gimnasia: escaleras, pesas, poleas, en la pared panoplias con armas y caretas de esgrima, y por el suelo una tira de linoleum y una colchoneta. Cerca del foro un «funchimbool» prendido del techo y del suelo. A la izquierda una mesita con una botella de agua y dos vasos. En primer término izquierda mesa, y encima algunos libros, periódicos, escribanía, carpeta, papel, caja con cigarros, etc., etc. En segundo término izquierda un bargueño, y en uno de sus cajones un revólver. Junto a las paredes, divanes; en la pared del primer término derecha una percha con dos toallas grandes. Sillas y sillón de cuero. Es de día. En el balcón, una gran cortina.

ESCENA PRIMERA

DON GONZALO y DON ARÍSTIDES

Aparecen los dos en traje de esgrima con las caretas de sable puestas. Don Arístides da a don Gonzalo una lección de duelo.

Arís.

Marchar, marchar.—Encima.—En guardia. (Don Gonzalo va ejecutando todos estos movimientos de esgrima que el profesor le manda.) Marchar.—Batir bajo.—Otra vez.—Uno, dos.—Una, dos, tres.—Marchar.—Finta de estocada y encima.—En guardia.—Romper.—Romper. (La segunda vez que don Gonzalo retrocede obedeciendo la voz de mando del profesor, tropieza con la mesita que habrá al foro y derriba los cacharros que habrá en ella.) Pero no tanto.

Gonz.

¡Demonio, qué contrariedad! En fin, adelante.