En tales términos, que Galán me ha escrito agradeciendo la defensa que hice de su honor pero recabando el derecho de batirse con Picavea antes que yo.

Arís.

No lo consienta usted de ninguna manera.

Gonz.

Ni soñarlo. Picavea ofendió en mi propia casa a mi hermana, proponiéndola una indignidad, valido de una calumnia. Yo soy, pues, el primer ofendido.

Arís.

Sin duda ninguna.

Gonz.

Lacasa y Peña harán valer mis derechos.

Arís.