Picavea ha impuesto la condición de que los dos han de renunciar a mí, sea cual fuere el resultado del lance, y claro, Galán se considera en la necesidad de aceptar para que no le crean un cobarde... ¡Y me dejarán los dos!... Y esto es demasiado, porque quedarme sin el que sucumba, bueno; pero sin el superviviente, ¿por qué, Dios mío, por qué?
Gonz.
No llores, Florita; no llores; estate tranquila, ya te he dicho que no se baten; yo sabré evitarlo.
Flora
¡Qué espantosa tragedia! Toda mi juventud suspirando por un hombre, y de pronto me surgen dos; venme, inflámanse, insúltanse, péganse y de repente se me esfuman. ¡Esto es espantoso!... ¡horrible! ¿Qué tendré yo, Gonzalo, qué tendré que no puedo ser dichosa?
Gonz.
Cálmate, Florita, que yo te juro que lo serás. Cálmate.
Flora
Si no puedo calmarme, Gonzalo, no puedo... porque encima de esta amargura, Maruja Peláez me ha hecho un chiste, ¡un chiste!... en esta situación... ¡miserable!... Dice que mi boda era imposible porque hubiera sido una boda de un Galán con una característica... ¡Figúrate!... (Llora amargamente.) ¡Yo característica!...
Gonz.