¡Infame!... ¡Escándalos, ultrajes, burlas... y todo sobre esta criatura infeliz! ¡No, no, Florita!... No llores, seca tus ojos. ¡Ni una lágrima más! ¡Bandidos!... No, yo te juro que te casas con Galán, te casas con Galán aunque se hunda el mundo, porque el que mata a Picavea soy yo... ¡yo!...

Flora

¡No, eso no, Gonzalo; eso tampoco! ¡A costa de tu vida cómo iba yo a ser dichosa!... No, déjalo; he tenido la desgracia de enloquecer a dos hombres... ¡lo sufriré yo sola!... Entraré en un convento...

Gonz.

¿Tú en un convento?

Flora

Sí, en un convento; profesaré en las Capuchinas... seré Capuchina... Ya he escogido hasta el nombre. Sor María de la Luz, creo que para una Capuchina...

Gonz.

¡Pero qué locuras estás diciendo!... Crees que lejos de ti podría yo vivir tranquilo... Calla, Florita, calla; ¡no me partas el alma!

ESCENA III