Gonz.

No, gracias, amigo Galán; muchas gracias. Pasado ese impulso generoso de su alma buena, quedaría la realidad; mi hermana con sus años... usted con su natural desamor... Imagínese el espanto. Quedémonos en el ridículo, no demos paso a la tragedia.

Num.

Sí, sí, don Gonzalo, lo comprendo; pero por lo que se refiere a Tito Guiloya, a Manchón, a Torrija... a todos los del Guasa-Club, yo ruego a usted que me conceda el derecho a una venganza bárbara, ejemplar... a una venganza...

ESCENA VIII

DICHOS, el CRIADO, luego TITO GUILOYA, puerta derecha

Criado

Señor... este caballero.

Gonz.

(Leyendo la tarjeta.) ¡Hombre!... ¡Dios le trae! Aquí le tenemos.