Gonz.
Aquí tiene usted papel, pluma y una pistola...
Tito
(Dando un salto.) ¡Don Gonzalo!
Gonz.
Si conserva un resto de caballerosidad, escriba una ligera exculpación para nosotros y hágase justicia.
Tito
(Enloquecido de horror coge la pistola tembloroso.) ¡Ay, por Dios, don Gonzalo, perdón!
Gonz.
¡Hágase usted justicia!