¡Dios mío!
Marc.
Que ella, romántica y presumida como un diantre, te ha visto mil veces al acecho en ese balcón y creyendo que salías por ella ha caído fácilmente en el engaño, y que te contesta aceptando tu amor.
Num.
¡Cuerno!
Marc.
Y de ese modo te inutilizan para que sigas cortejando a la doncellita y Picavea se sale con la suya. ¿Ves qué sencillo?
Num.
¡Dios mío, pero esto es una felonía, una canallada, que no estoy dispuesto a consentir! Yo deshago el error inmediatamente. (Llamando desde el balcón.) ¡Flora... Flora... Florita... amiga Flora!...
Marc.