Aguarda, hombre, aguarda. Así, a voces y desde el balcón, no me parece procedimiento para deshacer una broma que pone en ridículo a personas respetables.
Num.
¿Y qué hago yo, don Marcelino? Porque ya conoce usted el carácter de don Gonzalo.
Marc.
¡Que si le conozco! ¡Pues eso es lo único grave de este asunto!
Num.
Y por lo que aquí dice, se ha enterado.
Marc.
Como que esta burla puede acabar en tragedia: porque Gonzalo, en su persona, tolera toda clase de chanzas, pero a su hermana, que es todo su amor... ¡Acuérdate que tuvo a Martínez cuatro meses en cama de una estocada, sólo porque la llamó la jamona de Trevelez!... ¡Conque si se entera de que esto es una guasa, hazte cargo de lo que sería capaz!...
Num.