¡Ay, calle usted, por Dios!... Pero yo le diré que la carta no es mía, que compruebe la letra.

Marc.

Sí, pero ellos pueden decirle que la has desfigurado para asegurarte la impunidad, y entre que si sí y que si no, el primer golpe lo disfrutas tú.

Num.

¡Miserables, canallas!... ¿Y qué hago yo, don Marcelino, qué hago yo?

(Se oye rumor de voces.)

Marc.

¡Silencio!... ¿Oyes?...

Num.

¡Madre!... ¡Es don Gonzalo! ¡Don Gonzalo que viene!