Alfredo
¿Pero qué está usted diciendo?
Pepe
Una realidad como un rascacielos; porque si don Acisclo administra a esa bella joven, fincas urbanas, predios rústicos y sumas en metálico, es decir una fortuna sustantiva, yo en cambio administro lo que pudiera llamarse tu fortuna estética, es decir, tu figura arrogante, tu belleza masculina...
Alfredo
¡Tío!
Pepe
Tu belleza masculina, que estamos solos; aunque esto te lo digo yo a ti en la plaza de toros, si se tercia. Tus atractivos personales, tu juventud, tu simpatía, tu elegancia.
Alfredo
¡Pero tío!...