Pepe

Elegancia. Porque no tiene nada que ver que no hayas pagado el traje. Y todas estas prendas que se manifiestan en ti, constituyendo un tesoro interno, externo y aun medio pensionista, ¿no son nada?

Alfredo

Por Dios, tío, ¡eso son fantasías!...

Pepe

¡Cómo fantasías! Tu fortuna es tan positiva como la de ella y más privilegiada. ¡La belleza es la gloria de los dioses! Veinticinco mil pesetas las tiene cualquiera. Una mirada dulce, horadante y revoloteadora, es privilegio de los elegidos... El bello Narciso, Paris, Ulises, tú, La Cierva, y dos o tres más... ¡De modo que estamos a ellas!

Alfredo

Bueno, pero si tú le dices al tío todo eso...

Pepe

¡Ah, no, eso no! No soy tan indiscreto. Al tío le diré lo que nos dijo Menéndez: Que venimos a adquirir una gran finca rústica, para la implantación de un enorme negocio de avicultura, ideado por mí, y que consiste en la cruza de loros con palomas mensajeras, con el fin de que estas puedan dar los recados de palabra.