Cristina
¡Qué sé yo!... Creí que nunca podría interesarte una pobre señorita de pueblo.
Alfredo
¿Y por qué no?... ¡Una señorita de pueblo!... Precisamente por eso me interesaste más.
Cristina
¡Amabilidad!
Alfredo
No lo creas. La señorita de pueblo siempre me ha inspirado a mí una profunda, una viva simpatía.
Cristina
¿De veras?