Cristina

¡Y yo, doña Eduarda, y yo! Mire usted cómo tiemblo desde que sorprendí entre mi tío y el secretario la conversación que he sorprendido.

Eduarda

Es preciso que estos hombres conozcan el peligro en que están.

Cristina

Sí... Para que se vayan del pueblo, para que huyan a escape.

Eduarda

¡Sí, para que se vayan, pero también para que antes Ojeda me salve a mí, salve mi honor! ¡Ah, ese infame, ese canalla de Cazorla!

Cristina

Tiene la maldad del demonio.