Ese bandolero, que suponiéndole el Inspector que esperaban, le ha hecho creer a don Régulo que usted pretende a doña Eduarda.

Pepe

¡Canastos!

Eduarda

(Llorando.) Y que yo, ¡pobre de mí!, te correspondo; para que así, mi esposo ofendido, te rete a un duelo y te mate.

Pepe

¡Qué bestia!... Oye, tú, ¿ese facineroso ha hecho películas?

Eduarda

No, pero tiene un ingenio maléfico que espanta. (Desconsolada.) Y lo grave es que mi marido te reta.

Pepe