¡Señor!...
Pepe
Guárdeselas. No le humillo con el oprobio de una limosna, no. Ese dinero es del Ayuntamiento. ¿No es usted su acreedor?... Pues guárdeselo sin escrúpulo.
D. Sabino
Pero...
Pepe
¿No le deben a usted siete años? Pues uno menos.
D. Sabino
¿Y cómo le pagaría yo a usted, señor Delegado?...
Pepe