Venancio.—¡Gallina! (Le da un empujón y caen rodando al suelo la banqueta y Epifanio.)
Epifanio (Levantándose y con furor.)—¡Adiós! ¡Nos veremos... y miá si no te la!... (Se las jura y se va limpiándose.)
Todos.—¡Fuera, fuera! (Vanse Epifanio y el Rosca por la segunda derecha.)
Rosca (Vuelve.)—¡Y usté... (A Eulogio.) usté y yo nos veremos!
Eulogio (Con el chirimbolo.)—¡Miau!... ¡Ah... y toma! (Cogiendo la navaja del suelo y cerrándola.) Dale eso a ése y no uséis cosas de estas... ¡que son pa hombres na más! ¡Arrea! (Dándole un puntapié.)
Ignacia (A Venancio, que se ha sentado en un taburete agitado y convulso, y al que rodean Isidra, la Justa, Paco, Juan y Matías.)—¡Pero, sosiégate! ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
Eulogio.—¡Qué quié usté que tenga! ¡El ejercicio que ha hecho!
Venancio.—Es que a mí ese... ¡Maldita sea!... (Se levanta agitado blandiendo el palo. Se separan todos asustados. Vuelve a sentarse.)
Eulogio.—¡Oye, tú, a ver si te estás quieto!
Venancio (Volviendo a levantarse.)—A mí ese chulo no me... (Se separan todos.)