Venancio.—¡Mira, ladrón! (Le da un palo.)

Epifanio.—¡Lo mato! (Mete mano al bolsillo y saca la navaja.)

Todos.—¡Socorro! ¡Guardias! ¡Que se matan! (Confusión y gritos.)

Venancio (Al verle sacar la navaja a Epifanio, le coge las manos, obligando al otro con su esfuerzo a que suelte la navaja.)—¡Suelte usté eso, cobarde! ¡Granuja! ¡Ahí quieto! (Lo sienta a la fuerza en uno de los taburetes que están al lado de la mesa del merendero.)

Epifanio.—¡Rosca, que lo mato! (Se levanta en un esfuerzo.)

Venancio (Volviéndole a sentar.)—¡Quieto ahí!

Epifanio.—¡Rosca, quítamelo, que lo mato! (Vuelve a levantarse y Venancio lo vuelve a sentar.)

Eulogio (A Epifanio.)—¡Que tome usted asiento, señor!

Venancio.—Y ahora...

Eulogio.—¡Déjalo ya!