Antoñita.—¡Qué va a ser! Bueno, me se ha olvidao, pero es una cosa que voy ¿saben ustés? y cuanto más me sigue el pollo, más me levanto, más me levanto, hasta que una servidora le enseña las medias y acabo así con este desplante:

¡Pa los listos son a listas!

¡pa los tontos son a cuadros!

(Hace una postura ridícula, quedando recogida y enseñando las pantorrillas. El parroquiano se acerca, mira y se vuelve a sentar.)

Pepe.—¡Una monada!

Polinio.—¡Preciosa! (Aplauden todos.)

ESCENA V

Dichos y Feliciana en la puerta

Feliciana (Con ira al ver el cuadro.)—¡Maldita sea la pena!

Prudencio (Aterrado.)—¡La Feliciana!