Feliciana.—¿Y lo tenéis esperando? ¡Anda a afeitarle u te desuello, granuja! (Queriendo pegar a Acacio.)

Acacio.—Si era que... era que... Siéntese, siéntese el caballero. (Se pone a afeitarlo.)

Feliciana.—Y ustés, (A Polinio y a Carpanta, con brusquedad.) si no tién na que hacer aquí, la calle es gratuita...

Polinio.—Señora, nosotros estábamos almirando... las dotes de la niña.

Feliciana.—¡Tantas gracias! Aquí pelo pa quitar es lo que nos hace falta.

Prudencio.—Feliciana, que son amigos...

Feliciana.—Lo celebro. Tertulias en el Cerro e los Ángeles.

Pepe.—Usté disimule... (Excusándose.)

Feliciana.—Y si no quién ustés volver, aquí tienen ustedes su casa...

Prudencio (Aparte a los dos.)—(Hacer caso miso y esperarme en la taberna.)