Matías.—¡Randa! ¡Golfo! ¡So gallina!

Epifanio.—Y que no se le olvide a usté el encarguito; ¡su hija de usted es para un servidor!

Matías.—¿Mi hija pa ti?... ¡Antes la quieo ver muerta! ¡Cien veces muerta!

Epifanio.—Mire usté, pollo, tómese usté una taza de tila pa que se le pase el susto, porque es usté una miaja aprensivo, y cuando se haiga usté tranquilizao hablaremos. (Volviéndole la espalda.)

Matías.—¡Soltarme! ¡Soltarme! ¡Expósito!...

Epifanio.—¡Chist! Y si me ve usted en la calle no tenga usted miedo, que yo no tiro a los gorriones...

Matías.—¡Gorrión a mí!

Epifanio.—¡Lo dicho! (Empieza a marcharse.)

Eulogio.—¡Adiós, cóndor!

Epifanio.—¡Vamos, Rosca! (Vanse mirando y riéndose por el foro.)