Matías.—¡Maldita sea mi estampa!... ¡No te vayas... so gallina! ¡Ven aquí!...
Paco (Conteniéndole.)—Pero, ¿quiés callar, señor?... ¡Miá que pué volver!
Juan.—¡Gachó! ¡Tiés un timbre la mar de escandaloso!
Matías.—¡Déjame, que lo quió matar!... ¡Ven aquí! ¡Vuelve!... ¡Timador! ¡Golfo! ¡Granuja! (Grita, yendo hacia el sitio por donde Epifanio ha desaparecido, y a cada insulto levanta más la voz.)
ESCENA V
Matías, Eulogio, Juan, Paco, la Señá Ignacia e Isidra. Estas últimas de la tienda de sillas.
Isidra (Sale corriendo.)—Pero, padre, ¿qué es esto?... ¿Qué le pasa a mi padre?
Ignacia (Saliendo.)—Matías, pero ¿qué ha sido?
Matías.—Nada, señor; no sus apuréis. ¡Total, dos bofetás! Que me... digo, que le... (A Juan.) ¡Dame el sombrero! (Juan lo coge del suelo y se lo da. Matías lo limpia con la manga, se lo pone y se arregla la corbata.)
Ignacia.—Nosotras oíamos voces, pero como siempre están con broncas en la taberna, no hacíamos caso... ¿Y qué ha pasao?