Una voz (Atiplada, del público.)—¡Pero si eso es una niñera!

Otra voz.—¡Asaura!

Voces.—¡Callarse!

Otras.—¡Fuera la clac! (Siguen rumores fuera.)

Antoñita (Bailando cada vez peor y casi llorando ya.)—¡Ay, que me muero de angustia!

Prudencio.—¡Éntrate, éntrate y no sigas!

Rodríguez.—¡Deje usté de bailar! ¡El cuplé, el cuplé en seguida! ¡Pronto, el cuplé, Antoñita! ¡Valor! (Todos hablan a un tiempo, el público grita y patea; Antoñita, cada vez más azorada, hace un desplante ridículo y termina el baile entre carcajadas y voces de burlona aprobación. El piano preludia el cuplé.)

Polinio.—¡Duro en el cuplé, que te haces con el público!

Prudencio (Furioso y a gritos y desesperado.)—¡Gritarla, con lo que vale esa criatura! ¡Porque lo vale! ¡A qué andar ya con modestias! ¡Lo vale, sí, señor! ¡Lo vale!

Rodríguez.—¡Calle usté ahora! (Antoñita empieza a cantar con voz temblorosa.)