Onofra.—Hombre, ya sé que no soy guapa.

Avelino.—Hija, por Dios, no es por eso; es que yo me quedo pa jurao.

Onofra (A Tuliqui, que se coloca entre los dos.)—¿Qué jurao?

Tuliqui (A Avelino.)—Que pregunta que, ¿qué jurao?

Avelino.—¿Que qué he jurao? (Al oído.) ¡No bailar con feas!...

Onofra.—Pues le avierto a usté, joven, que donde yo me marco un chotís, se vienen detrás de mí tóos los pollos.

Avelino.—Les dará usté trigo. (Ríen el chiste todos los del grupo.)

Onofra (Incomodada.)—Les doy narices. ¡¡El demonio el hortera!!

Virutas (Avanzando.)—¡Ya están templás las guitarras!

Melquiades.—Pues a empezar. (Durante el diálogo anterior, Melquiades y varias muchachas y muchachos han adornado una banqueta con hierbas y flores y sobre ella han colocado un vasito de vino; dicha banqueta la colocan en el centro de la escena y hacia el fondo.) Vosotros, (A los guitarristas.) sentarse ahí; (En el tronco de la izquierda.) y el Jurao, lo compondremos, el señor Viriato, la señá Zoila, (Avanzan los nombrados.) y un decrépito servidor de ustedes.