Todos.—¡Muy bien!

Melquiades.—Y las parejas, podrían ser, por ejemplo: la Nieves, con... (Como buscando a uno; llevándola de la mano.)

Benita.—Con su novio; ¡con quién va a bailar!

Melquiades.—No, eso no; novios con novios, no me hace. Porque novios con novios se supone que se han cogido el tingli en tóo lo tocante al arte corográfico y se llevarían el premio a poca costa. Tien que ser parejas impremeditadas. Veréis: Nieves, con... uno cualquiera... con Serafín, pongo por caso.

Serafín (Avanzando.)—Con mil amores. (La coge de la mano.)

Benita (Avanzando.)—Nieves debía bailar con su novio.

Damiana (Cogiéndola y haciéndola retroceder.)—Tú te callas, que no eres quién. ¿No estás oyendo que dicen que novios con novios no?

Benita.—Pues que digan lo que quieran; yo digo que con su novio y náa más.

Melquiades.—A callar. Y tú, baila con Avelino, que es de Coloniales y sabe lo que es jalea; arza.

Avelino.—¡Superior! Agárrese usté que va usté a ver dentro de dos minutos un chato apurao. (Se agarran del brazo y se colocan en el centro del fondo.)