Ignacia.—Pues anda, anda, ayúdame a entrar tóo esto. (Descuelga sillas, que va entrando Isidra.)
Baltasara (Sale al balcón, coge del lebrillo una de las prendas de ropa y la sacude antes de tenderla. Cantando.)
“Las mujeres incorrutas
que se estiman por honrás...”
(Sacude y moja al señor Eulogio, que se levanta sorprendido.)
Eulogio.—¡Eh!... ¡Eh!... ¡Chist!... ¡Oye, tú, incorruta!...
Baltasara.—¿Qué pasa, maestro?
Eulogio.—Na; que u sacudes pa otro lao, u me compras un impermeable; ¡tú verás!...
Baltasara.—¡Estaría usté mu feo con el hule! (Vuelve a escurrir y prende la ropa en la cuerda con un alfiler.)
Eulogio (Apartándose como si se sintiera mojado.)—¡Oye, tú: haz el favor, que me estás mojando el chagrén!...