Dichos y Venancio

Eulogio (Después de una pausa.)—¿Qué?... ¿Se sabe si se han nivelao ya los presupuestos?

Venancio.—¡Qué sé yo!... ¡Señó Ulogio, yo no sé qué tié esa mujer para mí! ¿Usté ve que la he visto?... ¡Misté cómo me he quedao!

Eulogio (Le toca la mano.)—¡Frapé!...

Venancio.—¡Un mármol!

Eulogio.—¡Anda, siéntate, marmolillo!...

Venancio (Dándole un pan.)—Tome usté lo suyo, que me falta repartir en dos u tres casas todavía.

Eulogio.—No tengas prisa, hombre, que tenemos que hablar tendidamente.

Venancio.—Nosotros... ¿De qué?...

Eulogio.—¡Pus... de ella!