Un Joven (A los que están formando grupo.)—¡A ver si va a poder ser que pasemos! (Abren calle y entran, primero las mujeres con su acompañante y luego los otro cuatro. Cesa el organillo.)

Nieves (Entregándola a Serafín.)—Aquí tiés la carta; mándala cuando quieras.

Serafín (Tomándola.)—Gracias, chacha; así se portan las mujercitas. (Se levantan y avanzan.) ¿A quién se la diriges?

Nieves.—A mi madre.

Serafín.—¿Qué la dices?

Nieves.—Que esta noche ya no vuelvo a casa. Que no me esperen más; que me voy con un hombre que me quiere pa toa su vida.

Serafín.—¡Ele!

Nieves.—Pero antes de mandarla dime la verdá, por Dios. ¿Tú no tiés compromiso con ninguna mujer?

Serafín.—¡Y dale!

Nieves.—¿No me engañas?