Benita (A su hermana.)—Pero, ¿estás sorda? Pues dice que es la socia de aquí, del amigo.

Paca.—Hace catorce años cumplidos; catorce, pa que usté lo sepa, joven.

Nieves (A Serafín.)—Pero, ¿no decías que estabas libre?

Avelino.—Estaba libre, pero le han bajao el “Alquila.”

Serafín.—Tóo eso es mentira, Nieves; no lo creas.

Paca (Amenazadora.)—¿Que no lo crea? (Hace avanzar a los chicos; Serafín, al verlos, huye hacia la izquierda.) Aquí tié usté las consecuencias. Con sus fés de bautismo; (Los chicos presentan los papeles.) los cinco reconocidos; deletrée usté si sabe.

Avelino.—¡La prueba testifical es pa bajarle las orejas al caballo de la Plaza de Oriente! (Pasa al lado de Serafín.)

Nieves.—¡Qué infamia! ¡Qué vergüenza! (Llora abrumada, sentándose en un velador del fondo.)

Serafín (Ya sin saber qué decir.)—Está bien. ¡Maldita sea! ¡Ponerme en un bochorno como este cada ocho días! ¿A ti te paece bonito lo que me has hecho?

Paca (Señalando a los niños.)—¡¡Pues y lo que me has hecho tú, ladrón, que no gano pa judías!!